El Diluvio Universal 12 de enero de 2019 | 11:33 pm

El futuro

   

El capital es trabajo acumulado. Acumular capital supone que, llegado el momento, puede utilizarse como trabajo contratado para ciertos servicios. Me pongo enfermo y utilizo el capital para que me cuiden. El estado supone acumulación de capital. Éste es uno de sus principales cometidos, con la explotación de recursos correspondiente. Mas ni los recursos son infinitos ni los recursos que explota son extrapolables a todo tipo de servicios o trabajos (por no hablar de la toxicidad de muchos de ellos, cuyas consecuencias aún no podemos calibrar), de tal modo que, en la enfermedad, me cuida ya no mi familia y allegados, tal como yo les cuidé a ellos, sino un servicio estatal. ¿Es mejor que nada? Sí. Pero es peor que una situación de intercambio personal en que ciertos cuidados pueden realizarse sin su intervención. El estado se fundamenta pues en este tipo específico, no extrapolable a otros, de trabajo, servicio y cuidado. Cuando acaba por sustituirlos, como sucede según incrementa el desarrollo industrial y tecnológico, estamos abocados a un tipo especial de desastre humano, incluso dejando aparte la cuestión, al menos tan importante, de la mencionada limitación de recursos físicos, cuya explotación pone en peligro a la propia naturaleza, a propio origen del trabajo, del capital y del estado. ¿Es esto un alegato contra el desarrollo? No. Pero sí una llamada al cuidado práctico y teórico de todos y cada uno de los pasos que nos han traído hasta aquí, tal que los estadios superiores o ulteriores no devoren los estadios inferiores o anteriores de que parten, pues tal cosa es suicida.

 

¿Puede el estado controlar el capital? No lo parece, pues depende de él; son incomprensibles el uno sin el otro. ¿Puede el gobierno de las cosas comunes des-estatificarse hasta el punto de que controle el uso del capital? Está por verse cómo, pero de ello depende nuestra supervivencia primero y nuestro bienestar después. Una labor de siglos, se diría, y no tenemos tanto tiempo. Labor que comprehende lo subjetivo, lo intersubjetivo, lo objetivo y lo interobjetivo. Si falta alguna de estas dimensiones no se completará con éxito. Asimismo requiere la comprensión del desarrollo por estadios en cada una de esas dimensiones, pues sin comprender lo que hemos perdido y ganado a cada paso predominará un tipo de pensamiento (ideológico) que meramente pone parches de acuerdo con su peculiar parcialidad asentada en uno solo de los estadios del desarrollo, lo cual incrementa el problema más que solventarlo.

 

La vertiginosa complejidad de la realidad no excluye que pueda pensarse y actuarse en consonancia. Pero no será fácil, no solo porque muchas formas de pensamiento parten del principio de una realidad irracional, allí donde realidad y pensamiento son en definitiva casuales; o por los intereses velados, pongamos del capitalismo o del estado en que están inmersos hasta los más supuestamente rebeldes contra él; sino por la resistencia natural a una mutación que funciona a tantos niveles y que a menudo parecerá contradecirse, pues actuar a varios niveles y en diversas dimensiones según los casos producirá una impresión de oportunismo. Además, casi nadie desea cambiar placeres o ventajas inmediatos por bienestar futuro, incluso allí donde nos ponemos de acuerdo acerca de lo que pueden ser los unos y los otros, cosa de la que estamos muy lejos.

Comentarios

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *