Poesía 15 de marzo de 2017 | 3:00 am

Burnt Norton (II)

American poet T.S. Eliot is shown seated in his London Office on Jan. 19, 1956. (AP Photo)

Ajo y zafiros en el barro

coagulan el eje acostado.

El alambre vibrante en la sangre

canta bajo las cicatrices inveteradas

y reconcilia guerras olvidadas.

El baile a través de la arteria

la circulación de la linfa

figuran en la deriva de estrellas

ascienden al verano en el árbol.

Nos movemos sobre el árbol moviente

con luz en la hija figurada

y oímos en el suelo empapado.

Debajo, el sabueso y el jabalí

persiguen como antes su patrón

pero reconciliados entre las estrellas.

 

En el punto quieto del mundo girante. Ni carne ni sin carne;

ni desde ni hacia; en el punto quieto, allí es la danza,

pero sin detenimiento ni movimiento. Y no lo llames fijación,

donde el pasado y el futuro se reúnen. Ni movimiento desde ni hacia,

ni ascenso ni declive. Salvo por el punto, el punto quieto,

no habría baile, y sólo hay baile.

Sólo puedo decir, allí hemos estado: pero no puedo decir dónde.

Y no puedo decir por cuánto tiempo, pues eso sería localizarlo en el tiempo.

 

La libertad interior del deseo práctico,

la liberación de la acción y el sufrimiento, liberación de la interior

compulsión y exterior, si bien rodeados

por una gracia del sentido, una luz blanca quieta y moviente,

Erhebung sin movimiento, concentración

sin eliminación, a la vez un mundo nuevo

y el viejo hecho explícito, entendido

en la plenitud de su éxtasis parcial,

la resolución de su error parcial.

Y aun así el encadenamiento de pasado y futuro

tejido en la debilidad de un cuerpo cambiante

protege a la humanidad del cielo y la condena

que la carne no puede resistir.

                                  Tiempo pasado y tiempo futuro

permiten muy poca consciencia.

Ser consciente es no estar en el tiempo

pero sólo en el tiempo puede el momento en el jardín de rosas

el momento en la pérgola donde golpea la lluvia,

el momento en la iglesia donde corre el humo

ser recordada; implicada en pasado y futuro.

Sólo mediante el tiempo el tiempo es conquistado.

 

 

Traducción del poema de T.S. Eliot a cargo de Miguel Rodríguez

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